Somos testigos de cambios sociales y culturales tanto en nuestra vida como en nuestro trabajo. Estamos en una época que nos permite dejar por escrito nuestros deseos sobre los tratamientos que nos gustaría o no recibir en el futuro cuando nos sea imposible expresarnos.
Nuestra sociedad presenta nuevas variables que inciden en un incremento de la demanda de servicios de salud: los desarraigos y aislamientos asociados a las migraciones, la pluralidad étnico-cultural, las adicciones a sustancias, la práctica de deportes de riesgo, los avances de la tecnología médica que alargan procesos invalidantes y el progresivo envejecimiento de la población.
Los trastornos músculo-esqueléticos acentúan y empeoran estos procesos y es la población geriátrica la más afectada con múltiples problemas traumatológicos: fractura de cadera, luxaciones, osteoporosis, caídas accidentales…
En este espacio las enfermeras en COT tenemos un papel fundamental en los cuidados a personas dependientes, sus familias y cuidadores mejorando su calidad de vida.
Todo ello nos lleva a reorientar nuestra filosofía del cuidado y dar respuestas a las cuestiones éticas y nuevas demandas que generan.